Siempre encontré aburrido coleccionar llaveros, estampillas, monedas. Las colecciones de ese tipo me parecen planas, sin sentido… más me gusta coleccionar historias, momentos, recuerdos, palabras e imágenes. Por eso junto cámaras fotográficas, de esas que guardan momentos, libretas que cuentan relatos, gomas que borran los errores, libros llenos de vidas, aunque siempre pienso que no vale la pena llamarlas colecciones… son sólo un monton de cosas que guardo porque no sé botar nada.
Me acordé de mis aritos de rosa y de esas medias que rompí en una excursión. Cosas que te quedan debiendo para siempre.










